Populismo, identidad y conflicto político: un análisis comparativo de Alemania y España

En los últimos años, partidos como Vox en España y Alternative für Deutschland (AfD) en Alemania han irrumpido en la escena política nacional alcanzando una visibilidad pública que va más allá de su peso electoral inicial. Junto con formaciones similares en países como Austria, Hungría, Italia, los Países Bajos o el Reino Unido, ambos partidos forman parte de una ola más amplia de populismo nacionalista y nativista que se ha extendido por Europa y que plantea nuevos desafíos para la Unión Europea.

En paralelo, el caso español ya había experimentado la irrupción de formas de populismo de signo distinto con la aparición de Podemos en 2014. A diferencia de las formaciones de derecha radical, Podemos se inscribe en la tradición del populismo de izquierdas, articulando un discurso centrado en la oposición entre “la gente” y las élites políticas y económicas, y poniendo el foco en la desigualdad, la crisis de representación y las consecuencias sociales de las políticas de austeridad implementadas en España tras la crisis financiera de 2008.

Más recientemente, el panorama político alemán ha incorporado un nuevo actor significativo en este ámbito: Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW), formalmente fundado en 2024 tras la creación de una alianza política a finales de 2023 y la posterior salida de varios miembros de Die Linke. Este partido introduce una configuración ideológica particular que combina posiciones económicas de izquierda con un discurso cultural más conservador y crítico con la inmigración, ampliando así el espectro de las expresiones contemporáneas del populismo europeo. El estudio de este tipo de formaciones permite comprender mejor cómo está cambiando la competencia política en Europa, especialmente por la creciente importancia de temas como la inmigración, la identidad o la seguridad en espacios tradicionalmente asociados a la izquierda. Su análisis es relevante más allá de Alemania, ya que en países como España empiezan a observarse debates similares dentro de la izquierda, donde algunas voces plantean la necesidad de abordar cuestiones como la inmigración o la seguridad desde enfoques menos tradicionales.

1.1 Objetivo de la investigación

El presente artículo busca analizar tanto las similitudes como las diferencias en las expresiones contemporáneas del populismo en Alemania y España, así como los factores estructurales, políticos e ideológicos que explican estas convergencias y divergencias. Estudios anteriores han señalado que la comparación entre Vox y AfD resulta especialmente útil para analizar cómo el discurso populista contemporáneo se articula en torno a la identidad nacional (Gould, 2019).

Partiendo de este enfoque comparativo, este artículo amplía el análisis incorporando también el caso del Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW), un actor reciente que introduce nuevas configuraciones ideológicas dentro del campo del populismo europeo, así como el de Podemos. La inclusión de ambos permite no sólo contrastar el populismo de derechas de carácter nativista con el populismo de izquierdas, sino también analizar posiciones intermedias o híbridas que combinan intervencionismo económico con conservadurismo cultural. Asimismo, el trabajo pretende profundizar en los contextos políticos, económicos e institucionales que han favorecido la emergencia y consolidación de los populismos en ambos países, prestando especial atención a factores como la crisis económica, las transformaciones del sistema de partidos, los debates sobre inmigración y las tensiones territoriales.

1.2 Del excepcionalismo a la transformación política

Durante décadas, tanto Alemania como España fueron considerados casos excepcionales en Europa occidental debido a la debilidad o ausencia de partidos de derecha radical populista. En el caso alemán, el apoyo electoral a estas formaciones se mantuvo limitado, territorialmente concentrado y sin representación a nivel federal, un patrón descrito como anómalo en perspectiva comparada (Arzheimer, 2015). Esta situación se ha explicado por factores como la temprana estigmatización del nacionalsocialismo, la existencia de un fuerte cordón sanitario —es decir, la exclusión sistemática de estos actores por parte de los partidos tradicionales— y la presencia de barreras institucionales como el umbral electoral del 5%, que dificultaba la entrada de nuevos partidos en el Bundestag.

Por su parte, en España, la literatura ha mostrado que, a pesar de la existencia de condiciones favorables desde el lado de la demanda, como actitudes antiinmigración y desafección política, la emergencia de una derecha radical populista se vio obstaculizada por factores estructurales e institucionales, entre ellos la centralidad de los clivajes izquierda–derecha y centro–periferia (vinculado a las tensiones entre el Estado central y regiones con identidades propias, como Cataluña o el País Vasco) el papel absorbente del Partido Popular, que durante años concentró un amplio espectro del electorado de derechas y las características del sistema electoral (Alonso y Rovira Kaltwasser, 2014).

Sin embargo, la irrupción de partidos como AfD en Alemania y Vox en España cuestiona esta supuesta excepcionalidad. Precisamente por ello, la comparación entre ambos casos resulta especialmente relevante, ya que permite analizar cómo sistemas políticos previamente resistentes al populismo han experimentado procesos de transformación, así como identificar los factores que han erosionado los mecanismos de contención existentes y han facilitado la consolidación de nuevos actores populistas.

1.3 Marco conceptual: el populismo

Aunque el populismo ha sido definido de diversas maneras en la literatura, existe un creciente consenso en torno a la definición ideacional del fenómeno. Desde esta perspectiva, el populismo concibe la política como una confrontación moral entre un “pueblo” homogéneo y virtuoso y unas élites corruptas o alejadas de los intereses populares. En consecuencia, se articula en torno a dos dimensiones centrales: el anti-elitismo y la apelación al pueblo como sujeto político. Además, el populismo suele considerarse una “ideología de centro delgado”, con un contenido programático limitado que se combina con ideologías más amplias como el nativismo, ideología que defiende que el Estado debe priorizar a la población nativa y proteger su identidad cultural frente a la inmigración, o el socialismo para estructurar proyectos políticos concretos (Mudde, 2004; Mudde y Rovira Kaltwasser, 2018)

1.4 Selección de casos y enfoque analítico

En este contexto, resulta pertinente presentar brevemente el origen y la trayectoria de estos actores políticos. En el caso español, se examina Vox, un partido de derecha radical que ha adquirido una notable relevancia en los últimos años. En Alemania, el análisis se centra en Alternative für Deutschland (AfD), generalmente clasificado como un partido de derecha radical populista, y en Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW), una formación reciente que combina posiciones económicas de izquierda con un discurso cultural conservador y antiestablishment.

Asimismo, el artículo incorpora el caso de Podemos, surgido en 2014 en el contexto de la crisis económica y las movilizaciones contra la austeridad. Aunque su peso actual es menor, su inclusión resulta relevante para comprender el desarrollo del populismo de izquierdas, teniendo en cuenta su progresiva institucionalización y la moderación de su retórica populista. El caso de BSW, por su parte, permite analizar configuraciones ideológicas híbridas que desafían las categorías tradicionales del populismo europeo.

1.4.1 España: Vox y la transformación de Podemos

Vox es un partido político español situado en la derecha radical que fue fundado en 2013 y comenzó a participar en elecciones a partir de las elecciones europeas de 2014. Vox surgió como resultado de una escisión protagonizada por antiguos dirigentes y cuadros políticos del Partido Popular, quienes se distanciaron de la orientación adoptada por su antiguo partido, especialmente en cuestiones relacionadas con la identidad nacional, la soberanía y la política cultural. (Cheddadi El Haddad y León Ranero, 2022). Durante sus primeros años tuvo una presencia marginal en la política española, obteniendo resultados electorales muy limitados. 

Su crecimiento se produjo especialmente a partir de la crisis territorial catalana, es decir, el conflicto independentista que culminó en el referéndum unilateral de octubre de 2017 y la posterior confrontación institucional entre el gobierno catalán y el Estado español, y del aumento del descontento político vinculado a la corrupción y a la percepción de crisis institucional. Las elecciones regionales de 2018 en Andalucía, una región del sur de España con gobierno autonómico propio, vieron el ascenso de Vox. Tras ese éxito, se posicionó en el 5º lugar en las elecciones generales españolas de finales de mayo de 2019, con más del 10 por ciento de los votos. En este contexto, el partido se presentó como una fuerza capaz de defender la unidad nacional y de representar las “verdaderas” demandas del pueblo español, situando la identidad nacional, la soberanía y la crítica al sistema político en el centro de su discurso (Gould, 2019).

El discurso conservador de Vox se caracteriza por la defensa de la familia tradicional, el rechazo al cambio sociocultural y la oposición a la llamada “ideología de género”, un término utilizado en discursos políticos conservadores para referirse de forma crítica a teorías feministas, estudios de género y políticas públicas orientadas a promover la igualdad de género y los derechos de las personas LGTBIQ+.

En términos más amplios, su ideología se ha descrito como una combinación de nacionalismo, autoritarismo, tradicionalismo, nativismo y neoliberalismo. Según Ferreira (2019) Vox incorpora algunos elementos característicos del discurso populista europeo, especialmente en lo relativo a la inmigración y la defensa de la identidad nacional. Sin embargo, su cercanía con las élites empresariales y su defensa de una política económica de orientación neoliberal lo diferencian de otros partidos populistas europeos que adoptan posiciones más intervencionistas y proteccionistas. A pesar de estas diferencias, diversos autores siguen clasificándolo como un partido populista. Siguiendo los planteamientos de Mudde sobre el populismo, Turnbull (2019) sostiene que Vox puede considerarse populista en la medida en que articula un discurso marcado por la nostalgia de una España grande del pasado que debe ser recuperada.

Frente a este tipo de populismo de derechas, el caso español también ha dado lugar a la emergencia de una forma distinta de populismo, de carácter progresista, representada por Podemos. Podemos se fundó en 2014 como un intento de traducir la crisis de legitimidad del sistema político español surgida tras la crisis económica de 2008 caracterizada por la desconfianza hacia los partidos tradicionales, los escándalos de corrupción, la aplicación de políticas de austeridad y la creciente desconexión entre representantes y ciudadanía en un proyecto político organizado. Sus fundadores buscaron inicialmente trascender la división convencional izquierda–derecha, enmarcando la política como una confrontación entre “la gente” y “la casta”, término utilizado por Podemos para referirse a las élites políticas y económicas tradicionales (Errejón & Mouffe, 2016). Con el tiempo, el partido adoptó una orientación claramente de izquierda y defendió políticas como un mayor gasto social, fiscalidad progresiva, una renta mínima garantizada, mayores protecciones laborales, democracia participativa y control público de sectores estratégicos.  

La entrada de Podemos en el gobierno de coalición con el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) entre 2020 y 2023 marcó un proceso de creciente institucionalización que contribuyó a moderar parte de su discurso populista inicial. Tras su paso por el gobierno, las tensiones internas, la fragmentación organizativa y el retroceso electoral condujeron a una reconfiguración del espacio político de la izquierda. En este contexto, Sumar emergió en 2023 como una coalición más amplia y pragmática que integra a sectores de Podemos junto con otros actores progresistas, priorizando el consenso programático y la cooperación institucional por encima de la retórica populista confrontacional que había caracterizado a Podemos en sus primeros años.

Evidencias recientes apuntan en esta dirección: en el contexto comunicativo de las elecciones al Parlamento Europeo de 2024 en X, Casas-Mas et al. (2025) observan que los marcadores clásicos del populismo no están fuertemente activados por las principales fuerzas españolas de izquierda analizadas. Interpretan este hecho como resultado de procesos de institucionalización y moderación estratégica: el encuadre antielitista inicial de Podemos se habría “diluido” tras conflictos internos y su participación en el gobierno, mientras que Sumar aparece como un actor comparativamente tecnopolítico y de baja confrontación. En el mismo estudio, Vox destaca como el partido que moviliza con mayor claridad una narrativa populista de “pueblo versus élites” en ese contexto de campaña.

1.4.2 Alemania: AfD y la irrupción del BSW

En el caso alemán, Alternative für Deutschland (AfD) es un partido político alemán fundado en 2013 durante la crisis económica europea, inicialmente como una formación nacional-liberal y conservadora crítica con la política de rescate del euro impulsada por el Gobierno de Angela Merkel y con el proceso de integración europea. Desde sus primeros años logró una rápida institucionalización, obteniendo representación en el Parlamento Europeo y en varios parlamentos regionales ya en 2014. No obstante, el perfil del partido evolucionó progresivamente hacia posiciones más nacionalistas y centradas en cuestiones identitarias, particularmente tras la llegada de más de 800.000 refugiados a Alemania en 2015, que reforzó un discurso centrado en la inmigración, la soberanía nacional y la defensa de la identidad cultural alemana (Arzheimer, 2020; Stark y Dubslaff, 2024; Gould, 2019).

En este proceso de transformación, AfD se ha consolidado como el partido situado más a la derecha del espectro parlamentario alemán. Diversos estudios lo clasifican como un partido populista radical, caracterizado por una perspectiva etnocultural y antiliberal que articula la política en torno a la dicotomía entre “el pueblo” y “las élites”.

Más recientemente, el panorama político alemán ha incorporado otro actor relevante en el campo del populismo: el Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) se constituyó formalmente como partido en 2024, tras la creación en octubre de 2023 de una organización política del mismo nombre. Su rápido ascenso puede explicarse por dos factores principales. En primer lugar, por el fuerte grado de personalización en torno a su líder y fundadora, Sahra Wagenknecht, un rasgo relativamente poco habitual en el sistema de partidos alemán. En segundo lugar, por su propuesta ideológica híbrida, que combina posiciones económicas de izquierda con un conservadurismo cultural y con posturas de política exterior altamente polarizadoras. Thomeczek (2024) describe a BSW como explícitamente antiestablishment en el estilo y “híbrido” en el contenido, combinando temas redistributivos con posiciones culturalmente conservadoras y escépticas respecto a la inmigración.

En Los engreídos. Mi contraprograma en favor del civismo y la cohesión social, Sahra Wagenknecht formula una crítica a sectores de la izquierda contemporánea, a los que acusa de haberse orientado excesivamente hacia debates culturales y simbólicos, alejándose de las preocupaciones materiales y socioeconómicas de amplias capas de la población. A partir de esta crítica, propone una posición política que combina planteamientos económicos propios de la izquierda con un enfoque cultural más conservador, acompañado de un discurso fuertemente crítico con las élites políticas y económicas, con la influencia de Estados Unidos en la política internacional y con el orden geopolítico occidental, al tiempo que muestra una mayor apertura hacia Rusia.

El rápido ascenso inicial del BSW reflejado en sus resultados en las elecciones europeas de 2024 y en varios comicios regionales parecía apuntar a su consolidación como una nueva fuerza populista. Sin embargo, análisis recientes sugieren que sus perspectivas a medio plazo pueden ser menos prometedoras de lo inicialmente esperado. Como muestra la evidencia, parte de su éxito inicial se basó en cuestiones específicas como la guerra en Ucrania, cuya centralidad disminuyó durante la campaña federal, así como en su condición de actor antisistema, que se vio debilitada tras su entrada en gobiernos regionales. A ello se suman tensiones internas derivadas de su fuerte personalización en torno a Sahra Wagenknecht y dificultades para diferenciarse de manera creíble en temas clave como la inmigración, donde compite con actores ya consolidados como la AfD. (Wagner, 2025)

En este contexto, los recientes cambios organizativos de 2025, incluida la salida de Sahra Wagenknecht del liderazgo formal y la adopción de una dirección colegiada encabezada por Fabio De Masi y Amira Mohamed Ali, reflejan las dificultades del partido para consolidarse como una fuerza estable.

Dimensiones temáticas clave del populismo en Alemania y España

2.1 Los contextos estructurales y políticos de la emergencia del populismo en Alemania y España

Alemania constituyó durante mucho tiempo una excepción al éxito del populismo de derecha en Europa debido a factores como la estigmatización derivada del pasado nazi, la fragmentación organizativa de los partidos y la capacidad de los partidos tradicionales para absorber demandas potencialmente movilizadoras. Sin embargo, sí existía una base social de descontento susceptible de ser articulada políticamente, lo que explica el mayor éxito relativo de formas de populismo de izquierdas, especialmente a través del PDS. (Decker y Hartleb, 2007)

Este “vacío populista” comenzó a cerrarse con la aparición de la AfD en 2013, inicialmente como un partido euroescéptico moderado surgido en el contexto de la crisis del euro. Tras la crisis de refugiados de 2015, el partido experimentó un proceso de radicalización ideológica, desplazándose hacia posiciones nativistas y antiinmigración y consolidándose como un actor de derecha radical populista.

En este sentido, la reciente ola de populismo en Alemania puede entenderse no como una ruptura repentina, sino como el resultado de una reconfiguración progresiva del conflicto político, en la que la irrupción de la AfD ha contribuido a institucionalizar una nueva dimensión de competencia centrada en la inmigración, la identidad nacional, la seguridad y el euroescepticismo, que se superpone al eje izquierda–derecha tradicional (Olbrich y Banisch 2021).

Esta reconfiguración del espacio político también ayuda a entender la aparición del BSW. Según Moreau (2024), su emergencia se inserta en un contexto marcado por la desconfianza hacia las instituciones, el desgaste de los partidos tradicionales, el debilitamiento de Die Linke y la persistencia de fuertes desigualdades políticas y simbólicas entre el este y el oeste de Alemania. En este escenario, el nuevo partido de Wagenknecht busca representar a sectores socialmente inseguros y políticamente descontentos.

Blokland (2025), en Talking Politics and Society Again, muestra cómo muchos ciudadanos, especialmente en el este de Alemania, perciben una falta de progreso material desde la reunificación, así como desigualdades persistentes entre Este y Oeste y una pérdida de seguridad social, solidaridad y previsibilidad en comparación con la época de la República Democrática Alemana (RDA). Estas quejas rara vez se articulan a través de debates de política socioeconómica y, en cambio, se politizan mediante cuestiones como la migración, la globalización y el reconocimiento cultural. En este contexto, la Alternative für Deutschland ha sido particularmente exitosa movilizando el descontento en la antigua RDA, donde las experiencias históricas de marginación y abandono amplifican la sensación de no ser escuchados. No obstante, en los últimos años este patrón ha comenzado a extenderse también a los Länder occidentales, donde, pese a contextos socioeconómicos distintos, se observa un creciente malestar vinculado a la inflación, la desafección política y la centralidad del debate migratorio, lo que ha favorecido un aumento significativo del apoyo a la AfD. Una vez que el partido superó el umbral electoral del 5 %, obtuvo visibilidad y legitimidad institucional, reforzando un bucle de retroalimentación en el que agravios previamente excluidos ingresaron en la competencia parlamentaria sin ser integrados sustantivamente por los partidos tradicionales, contribuyendo así a su progresiva expansión a nivel nacional.

Respecto al caso español, diversos autores han señalado que el desarrollo del populismo en España presenta características específicas en comparación con otros países europeos. Aunque la crisis económica de 2008 y la posterior crisis de legitimidad política generaron condiciones favorables para la aparición de nuevos actores, la literatura ha subrayado que el sistema político español continúa estructurado fundamentalmente por dos clivajes históricos: el eje izquierda–derecha y el conflicto centro–periferia relacionado con la cuestión territorial. Estos dos ejes organizan la competencia política y limitan la capacidad del populismo para estructurar el conflicto político exclusivamente en términos de “pueblo frente a élites”. En consecuencia, las dinámicas populistas en España tienden a entrelazarse con estos conflictos preexistentes, especialmente con el debate territorial sobre la unidad del Estado (Barrio, 2020).

Destacan varias olas de populismo en España desde finales del siglo XX. La primera se desarrolló entre finales de los años ochenta y comienzos de los 2000 y estuvo protagonizada principalmente por figuras personalistas como los empresarios José María Ruiz-Mateos y Jesús Gil, que construyeron proyectos políticos centrados en el liderazgo individual y en la denuncia de la corrupción de los partidos tradicionales, aunque sin lograr consolidarse institucionalmente. Una segunda ola surgió a partir de 2003 en Cataluña con iniciativas como Plataforma per Catalunya o Solidaritat Catalana, vinculadas en gran medida al conflicto territorial y a discursos identitarios. Finalmente, una tercera ola se inició tras la crisis económica de 2008 y la posterior crisis política, que generaron condiciones favorables para la aparición de nuevos partidos y discursos anti-élite. (Barrio, 2020) Rodríguez Sáez (2021) muestra que entre 2011 y 2013 emergieron actitudes populistas latentes en la sociedad española, en un contexto de crisis económica e institucional que generó desconfianza hacia las élites políticas y desafección ciudadana antes de la consolidación de nuevas ofertas partidistas.

2.2 Inmigración, multiculturalismo y construcción de la “amenaza”

Para comprender el papel que la inmigración ocupa en el debate político contemporáneo en España, resulta necesario contextualizar brevemente la evolución reciente de este fenómeno. A pesar de un ligero descenso en los años posteriores a la Gran Recesión, la presencia de población extranjera en España ha aumentado de forma significativa en las últimas décadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el porcentaje de personas con nacionalidad extranjera es de 14,13%[1] (INE, 2025). Esta población procede principalmente de América Latina y Marruecos, y en menor medida de países como Rumanía, China y otras regiones. Además, durante el periodo posterior a la crisis económica, se observa un aumento especialmente notable de la inmigración procedente de América Latina.

Respecto al caso alemán, Alemania se ha consolidado en las últimas décadas como uno de los principales destinos migratorios de Europa. Según datos del Registro Central de Extranjeros (AZR), a finales de 2025 residían en Alemania aproximadamente 14,1 millones de personas con nacionalidad extranjera, lo que representa en torno al 16,9 % de la población total. Esta proporción ha aumentado de forma notable desde principios de los años 2000, especialmente a partir de la ampliación de la Unión Europea y, más recientemente, tras la llegada de refugiados durante la denominada “crisis migratoria” de 2015. La población migrante procede principalmente de países europeos como Polonia o Rumanía, así como de Turquía, Siria, Rusia o Afganistán, reflejando tanto flujos laborales intraeuropeos como migraciones vinculadas a conflictos y solicitudes de asilo.

Tanto Vox como AfD presentan la inmigración, especialmente procedente de países musulmanes, como una amenaza para los valores culturales europeos y para las tradiciones nacionales. En el caso de Vox, la defensa histórica de España y de Europa frente a la expansión musulmana se presenta como un elemento central de la identidad nacional española. Desde esta perspectiva, el partido sostiene que la protección de la sociedad española frente a la presencia musulmana y, especialmente, frente a lo que denomina la amenaza islamista, debe continuar siendo una prioridad política (Vox España, 2018).

La inmigración irregular se presenta así como un problema prioritario y como un chivo expiatorio al que se atribuyen diversas amenazas sociales y económicas para el “trabajador español”. Sin embargo, su ataque no se basa en un relato racial, que se ha vuelto tabú desde el final de la Segunda Guerra Mundial, sino que se enmarca en argumentos culturales. VOX describe al inmigrante árabe como una amenaza existencial debido a los sucesivos ataques terroristas sufridos desde el 11-M y los supuestos niveles de delincuencia y distancia cultural. En este sentido, el discurso de Vox describe el islam como un modelo cultural incompatible con los valores europeos, asociándolo con prácticas consideradas contrarias a la libertad o a la igualdad de género. (Casas-Mas et al., 2025)

Algunos estudios sobre el discurso político de Vox muestran que la inmigración se articula a través de una diferenciación étnica selectiva. En concreto, el partido desarrolla un discurso migratorio “bimodal”, en el que la inmigración procedente de países latinoamericanos es presentada de forma relativamente positiva por su proximidad cultural e histórica, mientras que la inmigración procedente de países musulmanes o del Magreb se enmarca como una amenaza cultural, económica y de seguridad (Cheddadi El Haddad y León Ranero, 2022). De este modo la aceptación de determinados flujos migratorios se vincula a su capacidad de integración cultural y a su contribución al mercado laboral y al bienestar nacional.

Mientras que para los partidos de derecha radical como Vox, la inmigración constituye un tema central, enmarcado dentro de narrativas más amplias de enemigos y de declive y traición nacional. En cambio, los partidos de izquierda españoles analizados en la campaña europea de 2024 no utilizaron marcos populistas centrados en la inmigración. (Casas-Mas et al., 2025) 

El programa electoral de Sumar (2023), en el que se integra Podemos, plantea un enfoque claramente diferenciado respecto a la inmigración, alejándose de marcos securitarios o culturalistas. Bajo el eje “Migraciones. Frenar el racismo y la xenofobia”, el programa propone una reforma estructural del sistema migratorio centrada en la garantía de derechos humanos, la inclusión social y la cohesión. Entre sus principales medidas destacan la aprobación de una ley integral contra el racismo, la simplificación de los procedimientos de extranjería, la introducción de mecanismos de regularización permanente, el refuerzo de las vías legales y seguras de acceso al asilo, así como el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros. Asimismo, se subraya la necesidad de facilitar la inclusión socioeconómica y política de la población migrante, garantizando su acceso a servicios públicos como la sanidad. En conjunto, este enfoque construye la inmigración no como una amenaza, sino como una realidad social que debe ser gestionada desde la igualdad de derechos, la justicia social y la integración, en clara contraposición a los discursos excluyentes o securitarios de Vox.

En el caso de la AfD, su fuerte oposición al islam se vincula a la defensa de la deutsche Leitkultur, una concepción de la cultura alemana que se fundamenta en la tradición cultural alemana y el cristianismo. Diversos estudios muestran que el discurso de Alternative für Deutschland (AfD) construye la inmigración como una amenaza cultural y existencial para la sociedad alemana. El partido enmarca la llegada de migrantes, especialmente procedentes de países musulmanes, como una crisis que pone en peligro la identidad nacional, la seguridad y la cohesión social. En este marco discursivo, AfD articula una narrativa populista que contrapone al “pueblo alemán” con unas élites políticas que habrían permitido o fomentado la inmigración masiva. Investigaciones sobre la comunicación del partido en redes sociales muestran además que su discurso se apoya en marcos narrativos cercanos a teorías conspirativas como la denominada “Gran Sustitución”, que presenta la inmigración como un proceso deliberado de transformación demográfica impulsado por las élites políticas (Ahmed & Pisoiu, 2021). A través de estos marcos discursivos, AfD sitúa la inmigración en el centro de su agenda política y la vincula con una defensa de la identidad cultural alemana frente al multiculturalismo.

En línea con ello, Hansen y Olsen (2024) en un estudio reciente basado en datos electorales confirman que las actitudes antiinmigración constituyen uno de los predictores más robustos del voto a la AfD, mientras que las variables sociodemográficas presentan una capacidad explicativa mucho menor. Esto refuerza la centralidad de la cuestión migratoria no solo en el discurso del partido, sino también en la estructuración de su apoyo electoral.

BSW complica las expectativas tradicionales izquierda–derecha al combinar una posición económica de izquierda con posturas relativamente restrictivas en inmigración y cultura. Wagenknecht cuestiona el enfoque multiculturalista, al considerar que ciertas minorías, apelando a su género, origen o religión, rechazan la primacía de normas compartidas, lo que, según su perspectiva, pone en riesgo la cohesión social (Moreau 2024).

El Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) adopta una posición restrictiva, aunque no completamente excluyente, en materia de migración. Según el análisis de Moreau (2024), Wagenknecht sostiene que la inmigración y la diversidad cultural pueden resultar enriquecedoras, pero únicamente si los flujos migratorios no superan la capacidad del país y de sus infraestructuras, y si la integración se fomenta activamente y tiene éxito. En este sentido, ha criticado repetidamente la política de “puertas abiertas” adoptada durante la crisis de refugiados de 2015, argumentando que una inmigración no controlada puede generar competencia en el mercado laboral, presiones sobre el Estado del bienestar y tensiones sociales, además de favorecer el crecimiento de la extrema derecha. A diferencia de AfD, cuya retórica se apoya más claramente en una construcción identitaria y civilizacional de la amenaza, el discurso de BSW presenta la cuestión migratoria sobre todo en términos de cohesión social, límites materiales del Estado e integración.

2.3 Contestación a la UE y posición simbólica en Europa

En el caso de Vox y AfD, la relación con la Unión Europea está marcada por una tensión fundamental entre la integración europea y la soberanía nacional. Ambos partidos consideran que la pertenencia a la UE implica una pérdida significativa de soberanía para los Estados, ya que determinadas competencias se trasladan desde los gobiernos nacionales a instituciones supranacionales como la Comisión Europea, el Parlamento Europeo o los tribunales europeos. Desde esta perspectiva, tanto Vox como AfD sostienen que la soberanía popular, entendida como la base de la democracia y de la identidad nacional, debe residir principalmente en el Estado nación. (Gould, 2019)

En sus programas políticos, ambos partidos defienden por tanto una reforma profunda de la Unión Europea orientada a devolver mayor poder a los Estados miembros. Su propuesta es una Europa concebida como una confederación de naciones soberanas que cooperan entre sí, en lugar de una estructura supranacional con amplias competencias políticas. En este marco, los dos partidos critican el poder de las instituciones europeas y reclaman mayor control nacional sobre cuestiones como la inmigración, las fronteras o las políticas sociales, así como una limitación del papel de los tribunales supranacionales. (Gould, 2019)

Aunque comparten este diagnóstico, existen diferencias en el grado de radicalidad de sus propuestas. Mientras que AfD contempla explícitamente la posibilidad de que Alemania abandone la Unión Europea o de que esta sea sustituida por una organización más limitada de cooperación económica, Vox formula esta posición de manera más ambigua, aunque también menciona la posibilidad de abandonar organizaciones supranacionales que considere contrarias a los intereses de España.(Gould, 2019) La crítica  de Vox a la Unión Europea también se articula en términos populistas, presentando a las instituciones europeas como parte de una élite política que ignora la voluntad del pueblo español y favorece los intereses de burocracias y lobbies internacionales (Casas-Mas et al., 2025).

Además de esta dimensión política, ambos partidos articulan su crítica a la UE desde una concepción cultural de Europa. Para ellos, la identidad nacional forma parte de una identidad europea más amplia basada en elementos culturales comunes, especialmente el cristianismo, la tradición histórica europea y determinados valores culturales. En este sentido, Vox recurre a conceptos como hispanidad y arraigo, mientras que AfD utiliza nociones como Leitkultur o Heimat para definir una identidad nacional arraigada en la historia, la cultura y el territorio. Desde esta perspectiva, los dos partidos consideran que las políticas europeas que debilitan la soberanía nacional o que favorecen el multiculturalismo ponen en riesgo tanto la identidad nacional como la identidad cultural europea. (Gould, 2019)

El Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) plantea una posición crítica hacia la integración europea y defiende una reconfiguración de la Unión Europea basada en la cooperación entre Estados soberanos. En su manifiesto de 2024, el partido sostiene que la UE en su forma actual es perjudicial para la idea europea y propone devolver competencias a los niveles nacional, regional o local, criticando lo que considera un exceso de regulación por parte de la tecnocracia europea (BSW, 2024b). Asimismo, se opone al aumento del presupuesto comunitario y a nuevas ampliaciones de la UE, proponiendo una moratoria en el proceso de adhesión y rechazando las negociaciones con países como Ucrania, Moldavia o Georgia. En el ámbito económico y geopolítico, el BSW defiende relaciones comerciales más equilibradas con otras regiones, como América Latina, y cuestiona acuerdos como el tratado con MERCOSUR. Además, el partido rechaza una mayor militarización de la UE y aboga por el desmantelamiento de sus estructuras e instrumentos militares (Kölling, 2024).

2.4 Política exterior y geopolítica

En geopolítica, Real (2022) subraya que la extrema derecha europea no es homogénea y que los contextos nacionales importan. La AfD suele situarse en un campo más comprensivo con Rusia, mientras que Vox ha mostrado tensiones internas en su posicionamiento respecto a Ucrania y otras alianzas. BSW destaca por priorizar negociaciones y oponerse a nuevos envíos de armas a Ucrania, además de criticar las sanciones por sus costes económicos internos.

La política exterior de AfD se articula en torno a una visión fuertemente soberanista y nacional. El partido se presenta como representante de la “voluntad del pueblo” frente a las élites políticas tradicionales y defiende el Estado-nación etnoculturalmente homogéneo como base del orden político internacional, priorizando la soberanía nacional y el principio de no injerencia en los asuntos internos de otros Estados (Wojczewski, 2024). Desde esta perspectiva, critica la política exterior del gobierno alemán por considerarla desorientada y excesivamente influida por actores externos.

En coherencia con esta visión, AfD aboga por una política exterior basada en los intereses nacionales y en una lógica de Realpolitik. Aunque el partido se define a sí mismo como “pacifista”, no es antimilitarista y defiende el fortalecimiento de la Bundeswehr como pilar de la soberanía y de la capacidad defensiva alemana. (Kölling, 2025)

En relación con la OTAN, AfD sostiene que la pertenencia a la alianza es compatible con los intereses de seguridad de Alemania siempre que se limite a su función defensiva. Aunque no propone abandonar la organización, sí defiende la retirada de las tropas extranjeras y de las armas nucleares estadounidenses estacionadas en territorio alemán. (Kölling, 2025)

Por último, el partido aboga por un reequilibrio de la política exterior alemana hacia Rusia. En su documento estratégico de 2021 Realpolitik im deutschen Interesse planteaba que Alemania debía desempeñar un papel de mediación entre Occidente y el espacio rusoasiático, una postura que se ha mantenido incluso tras la invasión rusa de Ucrania. En este contexto, AfD ha mostrado comprensión hacia la posición de Rusia y defiende el levantamiento de sanciones y la mejora de las relaciones bilaterales. (Wojczewski, 2024)

En política exterior, el Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) se ha definido por una postura marcadamente crítica con la política occidental hacia la guerra en Ucrania. Desde el inicio de la invasión rusa, Sahra Wagenknecht se ha consolidado como una de las principales figuras del movimiento antibelicista en Alemania (Wurthmann y Wagner, 2024). El partido sostiene que Occidente está librando una “guerra económica” contra Rusia y defiende el fin de las sanciones, así como la reanudación de los suministros de gas a Alemania. Asimismo, se opone firmemente al envío de armas a Ucrania y reclama negociaciones de paz inmediatas entre las partes (Thomeczek, 2024). El partido argumenta que las sanciones contra Moscú perjudican principalmente a la economía alemana y critica que el aumento del gasto militar esté desplazando recursos que deberían destinarse a ámbitos como la educación, la investigación tecnológica o los servicios sociales (BSW, 2024).

El partido mantiene también una posición muy crítica con la OTAN y con el liderazgo de Estados Unidos en la arquitectura de seguridad internacional. Aunque no plantea la salida inmediata de la alianza, defiende una mayor independencia estratégica de Alemania respecto a EE. UU., así como la retirada de armas nucleares estadounidenses del territorio alemán y europeo. En coherencia con esta posición, el BSW se opone al aumento del gasto militar, al despliegue de tropas alemanas en el flanco oriental de la OTAN, como en Lituania, y denuncia lo que denomina una creciente “militarización” de la política y de la sociedad alemana (BSW, 2024). En este plano, BSW introduce una variante particular del populismo europeo: una contestación del orden liberal occidental que combina soberanismo, pacifismo selectivo, crítica a las élites transatlánticas y defensa de una política exterior orientada prioritariamente por los costes sociales internos de la guerra y de las sanciones.

La política exterior de Vox se caracteriza por una combinación de soberanismo nacional, atlantismo y defensa de la civilización occidental. El partido defiende una concepción de las relaciones internacionales basada en la primacía del Estado-nación, la protección de las fronteras y el refuerzo de la soberanía frente a las instituciones supranacionales.

En el caso español, la guerra de Ucrania ha sido interpretada por los partidos populistas a través de marcos geopolíticos diferentes, aunque ambos integrados en narrativas de confrontación política interna. Vox ha articulado su discurso en torno a la defensa de la soberanía nacional, la seguridad europea y el fortalecimiento de las capacidades militares y energéticas frente a amenazas externas. En este sentido, el partido ha apoyado el respaldo a Ucrania frente a la invasión rusa y ha criticado la dependencia energética europea del gas ruso, vinculando el conflicto con la necesidad de reforzar la autonomía estratégica y la defensa de las fronteras (Quiles Bailén, 2024). Por su parte, Unidas Podemos ha adoptado una posición centrada en la negociación diplomática y la reducción de la escalada militar, enfatizando el impacto humanitario de la guerra y los costes económicos que el conflicto puede generar para las sociedades europeas. De este modo, mientras Vox enmarca el conflicto en términos de seguridad y soberanía, Unidas Podemos lo interpreta principalmente desde una lógica pacifista y de resolución negociada de los conflictos (Quiles Bailén, 2024).

2.5 Identidad nacional, política territorial y memoria histórica

En Alemania, el apoyo a la Alternative für Deutschland se ha concentrado históricamente en los Länder orientales, donde las desigualdades económicas, el declive demográfico y la percepción de marginación política respecto al Oeste han contribuido a un sentimiento de agravio social. No obstante, en los últimos años se observa una creciente expansión de su apoyo en los Länder occidentales, donde la formación ha incrementado significativamente sus resultados electorales. Un ejemplo reciente de esta tendencia se observa en Renania-Palatinado, donde la AfD ha pasado de un 8,3 % en 2021 a cerca del 20 % en las elecciones más recientes, convirtiéndose en tercera fuerza política, mientras que en Baden-Württemberg también ha logrado prácticamente duplicar su apoyo hasta situarse en torno al 18,8 %. Este patrón sugiere que, aunque las desigualdades territoriales siguen siendo un factor clave, los elementos que estructuran el apoyo a la AfD tienden a generalizarse a nivel nacional.

Como señala Gould (2019), existe una diferencia significativa en la relación entre populismo y organización territorial del Estado en ambos países. Tras la consolidación del Estado-nación alemán , tanto con la unificación de 1871 como con la reunificación de 1990 después de la división derivada de la Segunda Guerra Mundial, las diferencias regionales se han integrado generalmente dentro de una concepción más amplia de lo que significa ser “alemán”. En este contexto, la AfD acepta el sistema federal alemán y no interpreta las identidades regionales como una amenaza para la unidad nacional.

Vox interpreta el modelo autonómico español como una amenaza directa para la unidad nacional y defiende una recentralización del Estado. En sus documentos programáticos, el partido critica abiertamente el llamado Estado de las Autonomías, afirmando que no ha cumplido los objetivos para los que fue creado y que ha generado elevados costes institucionales, además de intensificar las tensiones territoriales en lugar de resolverlas (Vox España, 2014). Desde esta perspectiva, la descentralización política habría contribuido a agravar los conflictos territoriales, especialmente en Cataluña y el País Vasco. Como alternativa, Vox propone transformar el actual sistema autonómico en un Estado más centralizado, con un único gobierno y un único parlamento para todo el país, basado en la igualdad entre ciudadanos y en la primacía del Estado (Vox España, 2018). Esta dimensión territorial está estrechamente vinculada al contexto español, donde la “amenaza” no es solo externa (migración), sino también interna, especialmente en torno a los movimientos secesionistas.

La memoria histórica acentúa aún más el contraste. González (2024) señala que Vox puede adoptar posiciones revisionistas o confrontativas respecto al pasado franquista y las leyes de memoria, mientras que en Alemania cualquier intento de rehabilitar o relativizar el nazismo está estrictamente limitado por marcos legales que prohíben la negación del Holocausto y la exhibición pública de símbolos nazis. Estas restricciones legales, junto con una fuerte resistencia política y mediática, contribuyen al relativo aislamiento de la AfD y limitan la visibilidad dominante de reinterpretaciones históricas radicales.

2.6 Perfiles económicos y coaliciones sociales

En el caso de Vox, su programa económico suele describirse como de orientación liberal de mercado, enfatizando recortes fiscales, desregulación y una reducción del papel del Estado en la economía, un patrón que de Lange (2007) asocia con olas anteriores de la derecha radical europea. En esta línea, el historiador González (2019) sostiene que Vox se inscribe en las corrientes del liberalismo conservador y la derecha identitaria, ya que en su discurso conviven posiciones de conservadurismo social y cultural con una defensa del liberalismo económico. En Alemania, la AfD comparte similitudes con Vox al abogar por impuestos más bajos y desregulación, aunque también respalda intervenciones estatales selectivas en sectores estratégicos, combinando liberalismo de mercado y proteccionismo.

En el caso de BSW, los análisis programáticos apuntan a una configuración ideológica híbrida que combina posiciones económicas de izquierda con preferencias socioculturales más conservadoras. El partido defiende un Estado del bienestar fuerte, políticas redistributivas y una mayor intervención estatal orientada a proteger a los grupos de menores ingresos. La política debería orientarse “hacia el bien común”. El Estado sería responsable de implementar una política salarial justa, con un alto nivel de seguridad social.

El BSW enfatiza la importancia estratégica de la industria alemana y de la inversión económica para garantizar la prosperidad nacional. Esta combinación de intervencionismo económico y orientación productivista se acompaña de una crítica a la globalización y a las reformas neoliberales, que Wagenknecht considera responsables del debilitamiento de la cohesión social y de la seguridad material de amplios sectores de la población (Moreau, 2024). Esta configuración ayuda a explicar el atractivo del partido entre votantes que combinan inseguridad material con un creciente descontento hacia el liberalismo cultural dominante en los partidos tradicionales.

En el caso de Podemos, su perfil económico se sitúa claramente dentro de la tradición del populismo de izquierdas, caracterizado por una fuerte orientación redistributiva y un papel activo del Estado en la economía. Desde su emergencia tras la crisis financiera de 2008, el partido ha defendido la expansión del Estado del bienestar, la reversión de políticas de austeridad y una reforma fiscal progresiva dirigida a reducir la desigualdad. En sus propuestas programáticas más recientes, se refuerza esta orientación mediante medidas como el fortalecimiento de los servicios públicos, la regulación de sectores estratégicos, la mejora de las condiciones laborales y la ampliación de derechos sociales.

A diferencia de Vox o AfD, Podemos no combina este enfoque con postulados liberalizadores, sino que mantiene una coherencia ideológica centrada en la justicia social y la intervención pública, lo que lo aproxima parcialmente a propuestas como las de BSW en el plano económico, aunque sin incorporar elementos de conservadurismo cultural.

2.7 Perfiles del electorado y bases sociales del apoyo populista

El apoyo electoral a los partidos populistas analizados no responde a perfiles sociodemográficos homogéneos, sino que se explica a partir de una combinación de factores estructurales, actitudinales y, en algunos casos, emocionales. No obstante, pueden identificarse patrones diferenciados en función de cada caso nacional y del tipo de populismo que representan.

En el caso de Alternative für Deutschland (AfD), la evidencia empírica muestra que su electorado no puede definirse de manera consistente a partir de variables sociodemográficas clásicas. A partir de datos individuales del German Longitudinal Election Study (GLES) para las elecciones federales de 2021, se observa que factores como la edad, el género o el nivel educativo tienen una capacidad explicativa limitada, pese a la existencia de ciertas tendencias como una mayor presencia masculina o niveles educativos más bajos. En cambio, el voto a AfD se asocia principalmente con actitudes políticas, entre las que destacan el rechazo a la inmigración, la desconfianza hacia las élites y la insatisfacción con el funcionamiento de la democracia (Hansen y Olsen, 2024).

A esta dimensión individual se suma una importante dimensión territorial. El análisis de los resultados de las elecciones europeas de 2019 muestra que el apoyo a AfD se concentra en regiones estructuralmente desfavorecidas, caracterizadas por debilidad económica, mayor vulnerabilidad ante la automatización, envejecimiento demográfico y pérdida de población (Franz, Fratzscher y Kritikos, 2019). Estos resultados sugieren que el respaldo al partido no se explica tanto por condiciones económicas individuales inmediatas como por contextos de declive territorial y percepciones de inseguridad estructural.

En contraste con AfD, el apoyo a Bündnis Sahra Wagenknecht (BSW) presenta un perfil más heterogéneo. La literatura señala que el partido moviliza principalmente a votantes con preferencias económicas de izquierda combinadas con posiciones socioculturales conservadoras, configurando un electorado ideológicamente híbrido. Este perfil se vincula con los denominados “perdedores de la globalización”, es decir, individuos que experimentan un declive real o percibido en sus condiciones de vida y que se sienten desatendidos por los partidos tradicionales. En muchos casos, se trata de antiguos votantes de la izquierda que rechazan el giro cosmopolita y culturalmente liberal de estas formaciones. Al mismo tiempo, el carácter transversal del proyecto permite a BSW atraer apoyos tanto desde la izquierda como desde la derecha, articulando un electorado marcado por el descontento político y la crítica al establishment (Moreau, 2024).

Por su parte, el caso de Vox presenta un perfil más definido en términos sociodemográficos. Diversos estudios indican que su apoyo electoral se concentra principalmente en hombres jóvenes pertenecientes a clases medias y altas, con niveles de ingresos superiores a la media y una formación educativa intermedia (Rama et al., 2021). Este patrón se vincula con elementos centrales de su discurso, como el posicionamiento antifeminista y la apelación a modelos de masculinidad tradicional, que parecen resonar especialmente en este grupo.

Más allá de estas características, la literatura subraya que el apoyo a Vox se explica también por factores políticos y actitudinales. Entre ellos destacan la percepción de una amenaza interna asociada al separatismo territorial, frente a la cual se articula una respuesta nacionalista, así como la construcción de una amenaza externa vinculada a la inmigración, enmarcada en un discurso nativista. A ello se suman posiciones ideológicas claramente situadas en el extremo derecho del espectro político, una mayor importancia atribuida a la religión y actitudes más conservadoras en cuestiones posmaterialistas, como los derechos del colectivo LGBT+. Asimismo, sus votantes tienden a mostrar una mayor desconfianza hacia la integración europea, aunque en el ámbito económico sus posiciones no difieren sustancialmente del resto de la derecha española (Rama et al., 2021).

El análisis reciente pone además de relieve el papel de los factores emocionales en la movilización del electorado de Vox. En este sentido, destaca la denominada “narrativa del agravio”, mediante la cual los votantes articulan una percepción de pérdida de derechos y de trato injusto frente a otros grupos sociales (Polo-Artal y Pichel-Vázquez, 2025). Este agravio, que se manifiesta en dimensiones económicas, culturales y de género, contribuye a la construcción de una identidad política basada en el victimismo, la desconfianza institucional y la defensa de la identidad nacional. En esta misma línea, investigaciones recientes subrayan que las actitudes sexistas constituyen un factor explicativo relevante del apoyo a la extrema derecha, especialmente en contextos de reacción o “backlash” frente a avances feministas, lo que refuerza la movilización electoral hacia este tipo de formaciones (Anduiza y Rico, 2022).

Finalmente, el caso de Podemos presenta un perfil diferenciado, especialmente en su fase inicial. La literatura académica indica que su base electoral no se correspondía exclusivamente con los denominados “perdedores de la globalización”, sino que incluía también una proporción significativa de individuos con niveles educativos relativamente altos y trayectorias marcadas por expectativas socioeconómicas frustradas tras la crisis de 2008. Su electorado era socialmente heterogéneo, incluyendo trabajadores, desempleados, sectores de clase media y jóvenes movilizados a partir del movimiento 15M, y se situaba predominantemente en posiciones de izquierda o centro-izquierda (Matlay, 2016). En este contexto, el apoyo a Podemos se explicaba menos por factores estructurales tradicionales y más por una combinación de actitudes de protesta, desconfianza hacia las élites políticas y económicas y descontento con el funcionamiento del sistema político (Cordero, Orriols y Teperoglou, 2018). Este perfil ha evolucionado previsiblemente como consecuencia de los procesos de institucionalización del partido.

Conclusión

El análisis comparativo realizado en este artículo muestra que el desarrollo del populismo en Alemania y España responde a contextos políticos e históricos diferenciados, aunque comparte elementos discursivos comunes. En ambos casos, los partidos analizados articulan su discurso en torno a la oposición entre “el pueblo” y unas élites políticas percibidas como alejadas de los intereses nacionales, así como en torno a la defensa de la soberanía y la identidad. No obstante, esta dimensión populista no se expresa con la misma intensidad ni se articula sobre los mismos ejes en ambos países.

En Alemania, el ascenso de AfD se vincula a una reconfiguración progresiva del conflicto político, en la que cuestiones como la inmigración, la identidad cultural y el euroescepticismo han adquirido una centralidad creciente, especialmente en regiones del este del país, aunque con una expansión progresiva hacia el oeste. En España, en cambio, el populismo ha estado más estrechamente ligado a la crisis económica de 2008 y a la posterior crisis de legitimidad del sistema político, en un contexto donde los clivajes tradicionales de izquierda–derecha y centro–periferia continúan estructurando la competencia política y limitan la capacidad del populismo para constituirse como eje exclusivo de conflicto.

Los partidos populistas contemporáneos adoptan configuraciones ideológicas diversas y, en ocasiones, contradictorias. Vox combina un fuerte conservadurismo cultural y retórica populista con una orientación económica liberal y una notable cercanía a élites empresariales lo que lo diferencia de otros populismos europeos más intervencionistas. Por su parte, el caso de BSW evidencia la emergencia de fórmulas híbridas que combinan redistribución económica, conservadurismo sociocultural y una fuerte crítica al establishment, desdibujando las categorías tradicionales de izquierda y derecha.

En este sentido, el populismo debe entenderse como un recurso político flexible que puede ser adaptado estratégicamente por distintos actores en función de las oportunidades contextuales y de las demandas sociales existentes. Esta dimensión estratégica resulta especialmente visible en la evolución de partidos como Podemos, cuyo discurso populista inicial tendió a moderarse a medida que avanzaba su proceso de institucionalización y su integración en el gobierno.

De hecho, el análisis sugiere que la llegada al poder o la proximidad a las instituciones tiende a transformar las dinámicas populistas. En el caso de BSW, su entrada en gobiernos regionales ha contribuido a debilitar su perfil como actor claramente antisistema, evidenciando las tensiones entre discurso populista y práctica de gobierno.

Estos resultados sugieren, además, que las distintas trayectorias del populismo de derecha y de izquierda pueden estar relacionadas con diferencias estructurales en sus bases de movilización. Mientras que el populismo de derecha se apoya en cuestiones identitarias altamente movilizadoras especialmente la inmigración, construida como una amenaza cultural, económica y de seguridad y relativamente estables en el tiempo, el populismo de izquierda parece enfrentar mayores dificultades para sostener su capacidad de movilización. Estas dificultades se vinculan, en parte, a la mayor complejidad de articular y traducir en políticas efectivas demandas como la redistribución, la igualdad de derechos, la justicia social o la integración, especialmente tras procesos de institucionalización y participación en el gobierno, que tienden a moderar su discurso y a diluir su carácter antisistema.

Bibliografía

Alonso, S., & Rovira Kaltwasser, C. 2015. Spain: No Country for the Populist Radical Right? South European Society and Politics, 20(1), 21–45. https://doi.org/10.1080/13608746.2014.985448

Arzheimer, K. 2015. The AfD: Finally a successful right-wing populist Eurosceptic party for Germany?, West European Politics, 38(3), 535–556.

Barrio, A. 2020. The weakness of populism in Spain. Debats. Revista De Cultura, Poder I Societat, 5, 197–209. https://doi.org/10.28939/iam.debats-en.2020-11

Blokland, Hans. 2025. Talking Politics and Society Again: Reengaging with Fellow Citizens. Bielefeld: Transcript.

BSW. 2024. Wahlprogramm zur Europawahl. https://bsw-vg.de/wp-content/uploads/2024/02/BSW_Europawahlprogramm_2024.pdf

BSW. 2024b. Unser Parteiprogramm. https://buendnis-sahra-wagenknecht.de/wp-content/themes/bsw/assets/files/BSW_Gruendungsmanifest.pdf

Casas-Mas, B., Rodríguez-Sáez, A., Gutiérrez, I., Benavides, G. J., & Robles, J. M. 2025. Voices of Discontent: Unpacking Populist Rhetoric in Spain and the Rise of Anti-European Sentiment. Media and Communication, 13.

Cheddadi El Haddad, Z., & León J.M. Ranero. 2022. Selectividad étnica en el discurso migratorio de Vox: entre el pragmatismo y el esencialismo. Papers. Revista De Sociologia, 107(1), 61–87. https://doi.org/10.5565/rev/papers.2930

Cordero, G., Orriols, L., & E. Teperoglou. 2018. Syriza, M5S and Podemos: The Three Champions of the Angry Southern European Voter. Revista Jurídica: Universidad Autónoma de Madrid: 37, I, 2018, 105-131

Errejón, Í., & C. Mouffe. 2016. Podemos: In the name of the people. Lawrence & Wishart.

Decker, Frank & Florian Hartleb. 2007. Populism on Difficult Terrain: The Right- and Left-Wing Challenger Parties in the Federal Republic of Germany, German Politics, 16:4, https://doi.org/10.1080/09644000701652466

Ferreira, C. 2019. «Vox como representante de la derecha radical en España: un estudio sobre su ideología». Revista Española de Ciencia Política, 51, 73-98. https://doi.org/10.21308/recp.51.03

Franz, C., M. Fratzscher & A. Kritikos. 2019. At opposite Poles: How the success of the green party and AfD reflects the geographical and social cleavages in Germany. DIW Weekly Report, 9(34), 289-300. https://doi.org/10.18723/diw_dwr:2019-34-1

González, Pedro. 2019. VOX. Entre el liberalismo conservador y la derecha identitaria.

Gould, R. 2019. Vox España and Alternative für Deutschland: Propagating the crisis of national identity. Genealogy, 3(4), 64. https://doi.org/10.3390/genealogy3040064

Матлай, Л. 2016. Формування нової лівої ідентичності в Іспанії (2011–2016 рр.). Humanitarian Vision.

Hansen, M. A., & J. Olsen. 2024. The Alternative for Germany (AfD) as populist issue entrepreneur: Explaining the party and its voters in the 2021 German federal election. German Politics, 33(4), 643-667.

Instituto Nacional de Estadística (INE). 2025. Censo anual de población 2021–2025. Población por sexo, edad y país de nacimiento (España/extranjero). https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=68520

Kölling M. 2025. Populismo y la política exterior en Alemania. Política y Sociedad, 62(2), https://doi.org/10.5209/poso.99041

Mudde, C., & Rovira C. Kaltwasser. 2018. Studying Populism in Comparative Perspective: Reflections on the Contemporary and Future Research Agenda. Comparative Political Studies, 51(13), 1667-1693.

Mudde, Cas. 2004. The Populist Zeitgeist. Government and Opposition 39 (4), 541–563

Polo-Artal, A., & A. Pichel-Vázquez. 2025. “Es que yo también tengo mis derechos”: La narrativa del agravio en el electorado de la ultraderecha española (Vox). Encrucijadas. Revista Crítica De Ciencias Sociales, 25(2), https://recyt.fecyt.es/index.php/encrucijadas/article/view/111199

Quiles Bailén, M. 2024. Los mensajes populistas en España ante la guerra de Ucrania. Los discursos de Vox y Unidas Podemos. Más Poder Local, (56), 84–104. https://doi.org/10.56151/maspoderlocal.151

Rama, J., L. Zanotti, S.J. Turnbull-Dugarte & A. Santana. 2021. VOX : the rise of the Spanish populist radical right. Routledge.

Real, A. 2022, April 21. Las similitudes y diferencias en la extrema derecha europea. Newtral. https://www.newtral.es/extrema-derecha-europea-partidos-similitudes-diferencias/20220421

Rodríguez Sáez, A. 2021. La génesis del populismo en España entre 2011 y 2013: Un análisis desde la demanda. Revista Española de Investigaciones Sociológicas, 173, 121–140. https://doi.org/10.5477/cis/reis.173.121

Olbrich, E., & S. Banisch. 2021. The rise of populism and the reconfiguration of the German political space. Frontiers in Big Data, 4, 731349. https://doi.org/10.3389/fdata.2021.731349

Stark, H. & E. Dubslaff. 2024: Die Außenpolitik der AfD zwischen Loslösung vom Westen und Partnerschaft mit dem Osten, https://www.ifri.org/de/externe-artikel/die-aussenpolitik-der-afd-zwischen-losloesung-vom-westen-und-partnerschaft-mit-dem

Thomeczek, J. P. 2024. Bündnis Sahra Wagenknecht: Left-wing authoritarian—and populist? An empirical análisis, Politische Vierteljahresschrift, 65, 535–552. https://doi.org/10.1007/s11615-024-00544-z

Turnbull-Dugarte, S. J.. 2019. Explaining the end of Spanish exceptionalism and electoral support for Vox. Research & Politics, 1-8. https://doi.org/10.1177%2F2053168019851680

Vox España. 2014. Manifiesto fundacional. https://www.voxespana.es/espana/manifiesto.

Vox España. 2018. 100 medidas para la España Viva. https://www.voxespana.es/biblioteca/.

Wagner, S. 2025, May 23. Selling margarine as butter: The failure of Sahra Wagenknecht’s BSW and the pitfalls of “left conservatism”. Renewal.

Wojczewski, T. 2025. Theorizing far-right foreign policy: Insights from Germany. Political Studies, 73(3), 1169-1193. https://doi.org/10.1177/00323217241284195

Wurthmann, L. C. & S. Wagner 2024: “On the association of attitudes towards NATO and weapon deliveries for Ukraine with vote intentions in Germany”, German Politics, 34(1), pp. 1–24. https://doi.org/10.1080/09644008.2024.2372562


[1] La nacionalidad extranjera se refiere a la condición jurídica de aquellas personas que no poseen la ciudadanía del país en el que residen, independientemente de su lugar de nacimiento.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Enquire now

Give us a call or fill in the form below and we will contact you. We endeavor to answer all inquiries within 24 hours on business days.